Artículo del equipo de Educación de la Fundación Botín
En un momento en el que la educación avanza hacia modelos más integrales, donde el bienestar emocional, el desarrollo social y la creatividad adquieren un papel central, el arte se consolida como un lenguaje imprescindible.
Así lo demuestra ReflejArte, el recurso educativo impulsado por la Fundación Botín en el marco de su programa Educación Responsable, que durante más de dos décadas ha acompañado a miles de niños y niñas en una forma distinta de aprender: desde la emoción, la experiencia compartida y la creación artística.
A lo largo de este tiempo, no solo ha acercado el arte a los centros, sino que ha contribuido a transformar la manera en la que el alumnado observa, interpreta y se relaciona con el mundo. Un camino que termina celebrando juntos lo aprendido.
El arte como experiencia trasformadora
Desde sus inicios, ReflejArte parte de una idea esencial: el arte no se explica, se vive, se siente. En este contexto, el arte contemporáneo, con su capacidad para generar preguntas y provocar emociones, se convierte en un punto de partida privilegiado. A través de la observación, la interpretación y la creación, el alumnado entra en diálogo con las obras y, al mismo tiempo, con ellos mismos y con los demás.
A lo largo de estos años, el recurso ha evolucionado junto a las exposiciones del Centro Botín, incorporando lenguajes diversos como la pintura, la escultura, la instalación o la performance. Así, los niños y niñas han podido explorar la reinterpretación del retrato a partir de referentes como Sorolla o Nonell, así como propuestas escultóricas inspiradas en artistas como Damián Ortega.
En algunos casos, estos procesos han dado lugar a proyectos como Retratos Sonoros, en los que los escolares imaginan y crean, de forma colectiva, la identidad de habitantes de un futuro posible combinando dibujo, narración y sonido para construir nuevas formas de representación.
Más recientemente, y en diálogo con exposiciones como la de Cooking Sections: Las olas perdidas, el programa ha ido un paso más allá al incorporar la performance como lenguaje artístico, permitiendo a los estudiantes presentar sus creaciones ante el público y experimentar el arte como una acción viva y compartida. Con cada edición se abren nuevas posibilidades de exploración, con las que cada grupo encuentra su propia forma de expresión.
Durante este proceso, y a través de la mediación, se generan más preguntas que respuestas, favoreciendo la escucha activa y creando un entorno donde todas las interpretaciones tienen valor. En este contexto —tanto en las salas expositivas del Centro Botín como a través de sus visitas virtuales— se configura un espacio de seguridad y apertura, donde todo el alumnado tiene cabida y puede experimentar, equivocarse y construir significado desde la confianza. Este enfoque se articula en torno al trinomio “artes, emociones y creatividad”, que define la misión social del Centro Botín y da sentido al programa Educación Responsable. De este modo, el arte se convierte en una herramienta para explorar la identidad, comprender a los demás y desarrollar una mirada crítica sobre el mundo.



Una metodología que trasciende el aula
ReflejArte se articula a través de una metodología estructurada y adaptable, que guía al alumnado a lo largo de todo el proceso educativo, favoreciendo un aprendizaje profundo y significativo. Este enfoque ha demostrado su eficacia no solo en España, sino también en otros contextos expositivos, tanto a nivel nacional como internacional.
El proceso comienza activando la curiosidad y la mirada personal de la infancia en ocasiones implicando también a las familias en una primera aproximación a la experiencia artística. Durante la visita —presencial o virtual—, el diálogo con las obras permite vivir en primera persona el encuentro con el artista, a través de dinámicas participativas que fomentan la reflexión. Posteriormente, la experiencia se transforma en creación: los docentes, de manera colaborativa, desarrolla propuestas que integran lo vivido y lo convierten en aprendizaje, explorando distintos lenguajes y formas de expresión artística trabajados a lo largo del proceso.
Este recorrido toma forma en Somos Creativos, una exposición donde los estudiantes comparten su proceso y su mirada, haciendo visible lo aprendido. Más que una exposición, es un momento de reconocimiento y celebración en el que conviven retratos reinterpretados, instalaciones colectivas, piezas escultóricas o pequeñas performances, reflejo de la diversidad y la riqueza de las experiencias vividas.
Exponer ante otros convierte a los niños y niñas en protagonista de su propio aprendizaje, refuerza su autoestima y les permite experimentar el arte como un acto real de comunicación. No se trata solo de mostrar un resultado, sino de compartir una experiencia, reconocer el camino recorrido y dejar una huella significativa en su forma de mirar y comprender el mundo.
Una red que crea, transforma y mira al futuro
A lo largo de estos 20 años, ReflejArte ha pasado de ser una experiencia piloto en tres centros educativos de Cantabria —el CEIP Marcial Solana, el CC Sagrados Corazones de Torrelavega y el IES Nuestra Señora de los Remedios— a convertirse en una red consolidada de aprendizaje a través del arte.
Hoy, el programa Educación Responsable está presente en 931 centros educativos en España —en las comunidades de Cantabria, Madrid, La Rioja, Navarra, Galicia, Murcia, Castilla y León, Aragón, Comunidad Valenciana, Islas Baleares y Cataluña—, así como en varios países de América Latina: Uruguay, Chile, México, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Perú y Argentina.
Actualmente, más de 1.200 docentes actúan como responsables de ReflejArte en sus centros, formando parte activa de esta red y adaptando el recurso a sus contextos educativos.
“ReflejArte supuso un cambio radical para conocer, mirar y crear «arte». Los niños y los jóvenes, gracias a este Programa, aprendieron a plasmar las emociones y valores que sentían, siendo muy creativos. Seguramente, de no ser por este Programa, muchos de estos chicos no se hubieran acercado jamás a las diferentes opciones artísticas que se nos fueron presentando. Además, al ser muy dinámico y novedoso, conectó enseguida con los distintos intereses de los alumnos. Se sintieron muy motivados creando «sus obras» y compartiendo dichos valores y emociones con sus compañeros y Familiares.”
— Carmen Orio, docente del CC Sagrados Corazones.
Este crecimiento no solo refleja su alcance, sino también su capacidad de adaptación: diferentes contextos educativos han hecho suyo el modelo, desarrollando propuestas conectadas con sus propios referentes artísticos y culturales. Todas estas experiencias comparten un mismo hilo conductor: el arte como herramienta para comprender, expresar y transformar.
“Poner en marcha Reflejarte fue un proceso precioso, primero interno de colaboración entre las áreas de arte y de educación de la Fundación Botín que supuso un trabajo conjunto y totalmente innovador, y la llegada a la sala de exposiciones de la Fundación de un público joven, activo con una motivación muy especial y con una curiosidad y capacidad de asombro inmensas. El trabajo con los centros educativos no siempre fue sencillo, el arte contemporáneo no lo es, pero enriquecer la dinámica de las clases de plástica con las propuestas de motivación, disfrute y creación de ReflejArte implicando a las familias, el profesorado y el alumnado fue maravilloso. En poco tiempo los resultados fueron impresionantes, las creaciones que realizaban los estudiantes eran muy elaboradas, al principio de forma individual pero luego, aún mejores, de forma colectiva y colaborativa. No era copiar o inspirarse en otros artistas, era entender un proceso artístico y buscar la forma de desarrollar su propio proceso creativo, utilizando sus habilidades emocionales, sociales y de creación. Los docentes nos transmitían que la forma de trabajar en el aula había cambiado, incluso cambiaron físicamente los espacios de trabajo y las nuevas metodologías ayudaban a que el aprendizaje y el bienestar en el grupo crecieran…Una asignatura a la que a veces no se le daba el valor necesario, empezó a tener un peso importante y supuso un desarrollo enorme y una parte fundamental del programa Educación Responsable”. — Fátima Sánchez, Directora ejecutiva del Centro Botín.
Celebrar XX años de ReflejArte es poner en valor el impacto de una propuesta que ha sabido evolucionar sin perder su esencia, y reafirmar el compromiso de la Fundación Botín con una educación que sitúa en el centro el desarrollo emocional, social y creativo del alumnado.
ReflejArte es, en definitiva, el reflejo de una comunidad que cree en el poder transformador del arte y la educación y que, tras más de dos décadas, sigue creciendo, creando y proyectándose hacia el futuro.

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