- Tras varios meses de formación, convivencia y trabajo colaborativo, Talento Rural Joven ha clausurado su segunda edición con la presentación de tres proyectos desarrollados por jóvenes de Cantabria, orientados a responder a necesidades reales de sus territorios.
- El proyecto «La Feria sin Barreras», dirigido a sensibilizar sobre las dificultades cotidianas que afrontan las personas con discapacidad en zonas rurales, ha sido seleccionado para continuar su desarrollo con el apoyo de la Fundación Botín, recibiendo así un capital semilla de 1.000 euros para impulsar sus primeras actuaciones.
- Esta segunda edición ha contado con la participación de diez jóvenes cántabros menores de 20 años que, a lo largo de un itinerario formativo de aproximadamente 80 horas, han trabajado en torno al liderazgo, la creatividad, la innovación, la comunicación y el trabajo en equipo para transformar sus ideas en proyectos con impacto real.
- Los otros dos proyectos presentados han sido «Includrive», una propuesta orientada a facilitar el transporte adaptado de estudiantes con discapacidad, y «La Oficina Nómada», un proyecto que apuesta por impulsar el teletrabajo desde el medio rural.
Ponerse en el lugar de las personas con discapacidad para entender las dificultades que siguen limitando la vida cotidiana en los pueblos; sobre esta idea se articula “La Feria sin Barreras”, el proyecto seleccionado por la Fundación Botín en la segunda edición de Talento Rural Joven, programa que identifica, forma y acompaña a jóvenes con capacidad de liderazgo para que se conviertan en agentes de cambio en el medio rural de Cantabria.
La propuesta elegida, impulsada por Elvira Arenas, Luz Trueba, Erika Martínez y David Serdio, plantea la organización de una jornada inclusiva en un municipio rural, en la que personas de todas las edades puedan experimentar, a través de distintas actividades, algunas de las barreras a las que se enfrentan las personas con discapacidad en su vida cotidiana. El objetivo es sensibilizar a la población, favorecer una mayor inclusión social y destinar los fondos recaudados a mejorar la accesibilidad de espacios públicos del entorno rural. Gracias a este reconocimiento, la iniciativa continuará ahora su desarrollo con el apoyo de la Fundación Botín y contará además con acompañamiento técnico, mentorización especializada y un capital semilla de 1.000 euros para facilitar la puesta en marcha de sus primeras actuaciones.
El comité encargado de valorar los tres proyectos presentados ha estado integrado por Javier García Cañete, director de Programas de la Fundación Botín; Mariana Singlar, directora de Proyectos de Fundación Youth Business Spain; y David Ramos Baena, director de Creación de Empresas de la Cámara de Comercio de Cantabria. Junto a la iniciativa seleccionada, el jurado también ha valorado muy positivamente las otras dos iniciativas presentadas: “Includrive”, una propuesta orientada a facilitar el transporte adaptado de estudiantes con discapacidad desde municipios rurales hasta sus centros educativos mediante una red de colaboración ciudadana, y “La Oficina Nómada”, un proyecto que apuesta por impulsar el teletrabajo desde el medio rural a través de una plataforma digital con recursos, formación y una comunidad de apoyo para aquellas personas interesadas en desarrollar su actividad profesional desde los pueblos.
Durante la deliberación, el comité ha destacado el compromiso demostrado por los participantes, la calidad de las propuestas, su conexión con necesidades reales del territorio y su potencial para generar impacto.
Un programa para formar jóvenes líderes vinculados al territorio
La segunda edición de Talento Rural Joven ha reunido a diez jóvenes cántabros menores de 20 años, procedentes del Valle del Nansa y Liébana, siendo mayoritariamente mujeres. A lo largo de varios meses, han completado un itinerario formativo de aproximadamente 80 horas, basado en metodologías experienciales que combinan formación, trabajo de campo, desarrollo personal, innovación y diseño de proyectos colaborativos.
Dirigido a jóvenes de entre 18 y 26 años que cursan estudios universitarios o ciclos formativos de grado superior y mantienen una estrecha vinculación con municipios rurales de Cantabria, el programa busca fortalecer su compromiso con el territorio y dotarles de herramientas para comprender los retos actuales del medio rural, trabajar de forma colaborativa y transformar sus ideas en iniciativas con capacidad de generar un impacto positivo.
El itinerario formativo de esta edición comenzó con una primera sesión celebrada en la Casa Rectoral de Puente Pumar (Polaciones), dirigida por Rafael Ruiz Bada, centrada en el conocimiento profundo del territorio, la identificación de retos y oportunidades, el pensamiento sistémico y la creación de equipos de trabajo. A través de dinámicas participativas, los jóvenes analizaron la realidad del medio rural desde diferentes perspectivas, compartieron experiencias personales y comenzaron a definir los desafíos sobre los que posteriormente desarrollarían sus proyectos a lo largo del programa.
La segunda etapa tuvo lugar en Madrid, donde los participantes completaron una formación intensiva orientada al desarrollo de competencias personales y profesionales. Durante estas jornadas, trabajaron aspectos como el liderazgo, el trabajo en equipo, la gestión emocional, la comunicación, la creatividad, la priorización, el pensamiento innovador y las nuevas narrativas. Además, conocieron experiencias reales de innovación social y económica, visitaron proyectos de referencia y reflexionaron sobre cómo trasladar nuevas ideas y modelos de colaboración al medio rural.
Posteriormente, el programa continuó con una jornada celebrada en Santander, en la que los equipos consolidaron sus propuestas, profundizaron en la definición de sus modelos de actuación y recibieron acompañamiento especializado para reforzar la viabilidad técnica y el impacto potencial de sus iniciativas.
Finalmente, durante la sesión celebrada en las instalaciones del Seminario Mayor de Comillas, los participantes desarrollaron el proceso de prototipado y validación de sus propuestas. A través de metodologías de innovación y diseño centrado en las personas, transformaron sus ideas en prototipos, definieron estrategias de experimentación y prepararon la presentación final de sus proyectos para el acto de clausura. Como parte de esta jornada, el programa abrió sus puertas a un grupo de jóvenes con inquietudes por contribuir al futuro del medio rural y conocer de primera mano la metodología de Talento Rural Joven, permitiendo generar un espacio de intercambio de experiencias, incorporar nuevas perspectivas al trabajo de los equipos y acercar el programa a futuros candidatos.
Con Talento Rural Joven, la Fundación Botín continúa reforzando su compromiso con el desarrollo del medio rural a través del talento de las nuevas generaciones, convencida de que los grandes desafíos de estos territorios requieren jóvenes preparados, comprometidos y capaces de impulsar respuestas innovadoras desde el propio territorio.

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