Raíces y Sueños: educación, naturaleza y emprendimiento en el Valle

Emprender en el medio rural no siempre nace de una oportunidad evidente. A veces comienza con una inquietud personal que no termina de apagarse. Eso es lo que le ocurrió a Jorge Cuevas cuando decidió dar forma a Raíces y Sueños, un proyecto que hoy combina educación, naturaleza y experiencias compartidas en el Valle de Valderredible.

Nació de la inquietud de poder enseñar tomando mis propias decisiones, la creación de mi propio negocio y la motivación de ser el dueño de mi tiempo”, explica Jorge al recordar el origen del proyecto.

Detrás de esa frase hay algo más que independencia profesional: hay voluntad de construir un proyecto propio sin desvincularse del entorno, sino precisamente apoyándose en él.

Formado en Magisterio de Educación Primaria y con experiencias internacionales que marcaron su trayectoria, Jorge comenzó con una línea más académica, centrada en el acompañamiento educativo. Sin embargo, Raíces y Sueños fue evolucionando hacia un modelo más amplio que incorpora eventos culturales, rutas silvestres, campamentos de actividad y medioambiente y una academia con clases tutorizadas. “Sobre todo, continúa la ilusión”, señala. Esa ilusión, lejos de ser un impulso inicial pasajero, se ha convertido en el hilo conductor que sostiene el proyecto en cada etapa de crecimiento.

El impulso hacia las actividades en el medio natural llegó tras detectar una oportunidad real en el territorio. “Se me propuso, sin ser iniciativa propia”, reconoce. A partir de ahí, supo valorar su viabilidad con criterio y prudencia: “Vi que podía ser viable… El primer año fue exitoso y decidí continuar”. El entorno, lejos de ser un simple escenario, se convirtió en parte esencial del proyecto: “Me parece una oportunidad que no puedo dejar pasar siendo beneficiario de vivir en el entorno en el que vivo que es el Valle de Campoo”. El territorio no es únicamente el lugar donde desarrolla su actividad; es la razón por la que esa actividad tiene sentido.

La propuesta de Raíces y Sueños responde a una demanda concreta. “La gente busca calidad, cuidado, cercanía y atención”, afirma Jorge. En un entorno rural, donde la confianza y el trato directo son fundamentales, estos valores adquieren un peso especial. No se trata solo de organizar actividades, sino de generar seguridad y experiencia compartida. El objetivo, según explica, es “garantizar una experiencia en la que existe una satisfacción mutua por prestar un servicio y por consumirlo”.

En sus campamentos y actividades participan niños y jóvenes de distintas edades, muchos de ellos acompañados por sus familias. No se trata únicamente de ocio, sino de aprendizaje en contacto con el entorno: descubrir el monte, comprender el paisaje y generar vínculos con el territorio desde edades tempranas. Esa dimensión formativa refuerza el carácter educativo del proyecto y su impacto más allá de la actividad puntual.

La constancia ha sido uno de los pilares del crecimiento. “Mi capacidad por mantener la constancia y garantizar una mínima calidad del servicio” es, a su juicio, una de sus principales fortalezas, una cualidad que —según indica— está siendo “valorada por los clientes como alta y satisfactoria”. En entornos donde la recomendación directa tiene un peso decisivo, la constancia se convierte en una ventaja competitiva silenciosa. Más allá de la actividad económica, Raíces y Sueños forma parte de su desarrollo personal: “Muchos son los objetivos que persigo además de mi negocio y este se mantiene como un imprescindible… me parece parte de un gran crecimiento personal”. Emprender, en su caso, no es solo generar ingresos; es asumir responsabilidad, madurar decisiones y crecer profesionalmente.

En 2024, Jorge participó en RuralEmprende Valle de Valderredible, programa impulsado por la Fundación Botín en colaboración con el Ayuntamiento de Valderredible y desarrollado en el CEDETER. Lo hizo en un momento especialmente delicado de su proyecto, cuando ya estaba en plena fase de decisiones. “Yo empecé el programa mientras ya me encontraba en fase final, con fase de decisiones en pleno apogeo”, explica. Esa circunstancia convirtió cada sesión en un espacio clave para validar, contrastar y ordenar ideas.

“Llegué con mucho hambre de aprender”, afirma. Recuerda aquella etapa como un periodo de formación constante y de vértigo. “La presentación de proyectos, el alta como trabajador por cuenta propia… momentos en los que ves materializado tu proyecto y sientes que acabas de cruzar una puerta que cambiará muchas cosas de tu vida”. El alta como autónomo no fue un mero trámite administrativo; fue un punto de inflexión vital. Un instante en el que la idea deja de ser posibilidad para convertirse en compromiso. Lo resume como un “momento exacto en el lugar clave”.

Más allá de los contenidos técnicos, destaca el valor del grupo y del entorno compartido en el CEDETER: “El ambiente era muy cálido y se generó una cohesión que ha derivado en sinergia entre diferentes proyectos”. Emprender en el medio rural puede resultar solitario; compartir proceso reduce incertidumbre y amplía perspectiva.

Para Jorge, cada sesión fue una oportunidad real para detenerse y pensar. Añade que, incluso cuando ya tenía decisiones prácticamente tomadas, “cada día que nos reuníamos me llevaba algo… clave para llegar a casa y darle una vuelta a alguna cuestión”. Ese ejercicio de reflexión estructurada evita errores costosos y permite avanzar con mayor claridad.

Además de Raíces y Sueños, Jorge forma parte de Lazos de Campoo, una iniciativa colaborativa que busca dar visibilidad al territorio y generar sinergias entre proyectos vinculados a la naturaleza y el turismo activo. “Por la necesidad de poder dar a conocer nuestro Valle”, explica. La colaboración, en su visión, no es una estrategia puntual, sino una forma de desarrollo territorial: “La posibilidad de brindar servicios en tu zona con muy pocas complicaciones. Te permite generar una amplia gama de servicios en tu mismo territorio”. Y lo expresa con claridad: “La colaboración es un crecimiento armonioso del pueblo, donde cada uno encuentra su lugar”.

Su visión del emprendimiento es realista y honesta. “Emprender es bonito, pero conlleva riesgo. No es un camino fácil”, reconoce. No romantiza el proceso. Lo define como compromiso y responsabilidad. A quienes estén valorando iniciar un proyecto en el medio rural, les anima a buscar apoyo y formación: “Si tiene la oportunidad de apuntarse a una lanzadera, no lo dude”.

La trayectoria de Jorge forma parte del trabajo que la Fundación Botín desarrolla desde 2011 a través de programas como Nansaemprende y RuralEmprende, orientados a fomentar la creación de empresas en el medio rural de Cantabria mediante formación especializada, acompañamiento profesional y metodologías prácticas. Estos programas no solo ofrecen contenidos técnicos; proporcionan método, comunidad y contraste, elementos que permiten a los emprendedores validar decisiones y reducir incertidumbre en fases críticas de sus proyectos.

Raíces y Sueños es uno de esos ejemplos: un proyecto que demuestra que el emprendimiento rural, cuando se apoya en la vocación, la constancia, la colaboración y el acompañamiento adecuado, puede convertirse en una herramienta real de dinamización territorial.



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