Trabajar nuestra creatividad es urgente

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de crear, por lo tanto, todos somo creativos, a pesar de que popularmente se suele asociar la creatividad a una cualidad presente exclusivamente en niños, artistas o científicos. Es cierto que los niños tienen la creatividad más “despierta” y generan ideas originales con más soltura y rapidez, entonces ¿por qué a los adultos nos cuesta tanto ser creativos? Por varias razones: el miedo a sentirnos juzgados por nuestras ideas, a no encajar en el estilo de pensamiento lógico-analítico imperante, y, sobre todo, por falta de confianza en nuestra creatividad poco trabajada.

La creatividad la usamos diariamente, muchas veces sin ser conscientes, cuando buscamos soluciones a un problema o simplemente nos proponemos hacer las cosas de forma diferente. Por ejemplo, cuando llegamos a casa y tenemos que preparar algo de comer y la nevera está casi vacía, o cuando te inventas un juego en familia para acabar con el aburrimiento de tus hijos, o cuando han bajado las ventas de tu negocio y tienes que plantear una nueva estrategia.

El modelo de las cuatro C (Beghetto y Kaufman, 2007; Kaufman y Beghetto, 2009) explica las cuatro categorías de creatividad. La creatividad mini-c es la creatividad de la infancia y representa el tipo de imaginación e intuición personal. La creatividad cotidiana es la que nos ayuda a solucionar los problemas del día a día. La creatividad profesional es la que se aplica en cualquier área de trabajo. Y, por último, la creatividad eminente es aquella que da un vuelco a un campo de trabajo determinado o incluso a la cultura en general como lo hicieron los grandes genios de la Historia.

Hoy más que nunca es importante desarrollar el pensamiento creativo. El ritmo acelerado de la evolución tecnológica, la hiperconectividad y la madurez de la inteligencia artificial han hecho que por primera vez en la historia se produzca la inversión de las competencias entre generaciones. Los jóvenes disponen de más herramientas para enfrentarse al mundo que las personas mayores que atesoran sabiduría y experiencia. Asimismo, lo que diferencia al ser humano de la IA no puede vincularse a poseer conocimientos estáticos sino a la transformación creativa de dicho conocimiento en nuevas ideas. Por eso, en un futuro inmediato, los trabajos más demandados serán los que involucren habilidades creativas, y, por tanto, los trabajadores que mayor valor aporten serán aquellos que, además de tener el conocimiento, conviertan la creatividad en una competencia diferencial. En el informe publicado en 2023, el Foro Económico Mundial identifica las diez competencias que los profesionales necesitarán para afrontar los retos laborales del futuro. Cinco de las seis primeras competencias son capacidades humanas estrechamente relacionadas con la creatividad.

Entonces, si todos tenemos la capacidad de ser creativos, la creatividad es la clave para resolver problemas y hacer las cosas de forma diferente en el día a día, y profesionalmente es el motor del cambio… ¿Por qué esperar para trabajar la creatividad?  

Seguro que te están surgiendo preguntas sobre cómo se puede entrenar la creatividad, incluso, sobre qué papel juegan las emociones en el proceso creativo y, por supuesto, ¿cómo puedes aplicar el pensamiento creativo a los retos de tu trabajo y de tu vida?

Es normal, en la Fundación Botín también nos lo hemos preguntado y esas fueron las preguntas que guiaron el Curso Intensivo de Activación Creativa, celebrado del 1 al 3 de julio en el Centro Botín dentro de la programación de los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria.

El curso reunió a profesionales de distintos sectores: catedráticos, artistas, emprendedores y científicos, con un objetivo común: demostrar que la creatividad no es un don reservado a unos pocos, sino una capacidad que todos tenemos y podemos desarrollar a base de entrenamiento.

Durante tres intensos días, las artes visuales, el teatro, la literatura, el cine, la música y la gastronomía se convirtieron en las herramientas para cambiar la mirada, cuestionar ideas preconcebidas, descubrir límites autoimpuestos y explorar nuevas formas de pensar. En el Centro Botín creemos que Las artes son el mejor gimnasio creativo al que puedes apuntarte.

A lo largo de las veinte horas de formación, las ponencias se combinaron con talleres, experiencias artísticas y momentos de reflexión personal, convirtiendo el aprendizaje en una vivencia participativa y transformadora.

Más que un curso, esta edición fue una invitación a tomar conciencia de la importancia de cuidar y potenciar nuestra creatividad. Porque, cuando se entrena, la creatividad deja de ser una idea abstracta o una palabra de moda para convertirse en una herramienta real, capaz de impulsar nuestra vida, abrir oportunidades y transformar nuestro entorno.



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