Inés Tazón, Coordinadora General de la Fundación Inspiring Girls. Becaria de la Fundación Botin, 2000-2002 Universidad de Navarra.
Quedan más de 120 años para alcanzar la paridad global de género, según el Foro Económico Mundial. Reducir esta cifra es uno de los objetivos de Inspiring Girls, pues desde hace 10 años trabajamos para que el género no sea una barrera en las aspiraciones profesionales de las niñas de hoy, las mujeres de mañana.
Es sabido que, a lo largo de la historia, el género ha conllevado estereotipos y clichés y que estos se han aceptado socialmente, acabando por determinar tanto las expectativas como los deseos de generaciones enteras en relación a su carrera profesional.
Además, múltiples investigaciones desvelan que, en todo el planeta, la mayoría de las niñas al pasar de la infancia a la adolescencia pierden confianza en sí mismas, independientemente de su entorno o de su contexto social. Estos estudios señalan que, a partir de los seis años, las niñas son menos propensas que los niños a creer que son “muy, muy inteligentes”. De esta manera, el 50% de la infancia vive bajo una presión que le impide alcanzar todo el potencial y que le supone un límite para su desarrollo profesional.
En Inspiring Girls, tenemos la convicción de que las niñas no pueden aspirar a ser aquello que nunca han visto. Por eso, nuestra labor está enfocada en mostrarles mujeres referentes en todas las áreas profesionales. Y es que, cuando una niña no conoce a una ingeniera, una piloto, una científica, una emprendedora o una directiva, resulta mucho más difícil que se imagine ocupando esos espacios en el futuro. Por eso, y gracias a la colaboración de los centros educativos, les acercamos referentes femeninos reales y diversos, que les permitan ampliar sus horizontes y descubrir todo aquello que pueden llegar a ser.


El impacto de estos años de trabajo se refleja en los testimonios que recibimos constantemente. Profesores y equipos directivos de toda España destacan la importancia de ofrecer este tipo de experiencias al alumnado, mientras que muchas niñas nos trasladan cómo estos encuentros les ayudan a replantearse su futuro y a descubrir oportunidades que antes ni siquiera contemplaban.
Además, los datos respaldan el valor de nuestro trabajo. Más de 63.000 niñas y adolescentes han participado ya en nuestras actividades gracias al compromiso de una red de más de 9.000 mujeres que colaboran de manera altruista. Cada una de ellas contribuye a demostrar que no existen profesiones para hombres o para mujeres, sino personas con talento, vocación y determinación.
Y hablando de datos, gracias a la investigación que realizamos junto a la Universidad San Pablo CEU, sabemos que, tras participar en nuestras actividades, la mayoría de las niñas perciben las profesiones tecnológicas y científicas como opciones reales, interesantes y capaces de generar un impacto positivo en la sociedad. Y lo más importante: muchas de ellas comienzan a plantearse un futuro profesional que antes no se habían atrevido a imaginar.
Nuestro compromiso es seguir trabajando para que ninguna niña descarte una profesión por no haber visto antes a una mujer ejerciéndola. Queremos que las niñas de hoy crezcan sabiendo que pueden ser científicas, ingenieras, pilotos, investigadoras, tecnólogas, empresarias o cualquier cosa que se propongan, sin tener que renunciar a su personalidad, sus intereses o su forma de ser.

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