Ciencia e innovación: por qué conectar investigación, talento y empresa genera progreso

Ciencia e innovación

La capacidad de un país para generar conocimiento científico es uno de los pilares de su desarrollo. Pero investigar, por sí solo, no garantiza que los avances lleguen a convertirse en soluciones capaces de mejorar la vida de las personas, impulsar nuevas empresas o generar actividad económica. Entre ambos puntos existe un recorrido en el que el talento necesita encontrar oportunidades, recursos y el apoyo que le permitan seguir avanzando.

España cuenta con una importante base de talento científico sobre la que construir ese camino. Según los últimos datos de la Estadística sobre Actividades de I+D del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 el país contaba con 184.382 investigadores en equivalencia a jornada completa, un 5,3 % más que el año anterior. En total, 295.290 personas se dedicaban a actividades de I+D interna, una cifra que creció un 4,6 % respecto a 2023.

Este crecimiento del personal investigador ha venido acompañado de un aumento de los recursos destinados a la investigación. Ese mismo año, el gasto en I+D interna alcanzó los 23.931 millones de euros, un 6,9 % más que el año anterior y el equivalente al 1,50 % del PIB. Sin embargo, el gasto empresarial en I+D, en relación con el PIB, continúa por debajo de la media europea. Según el European Innovation Scoreboard 2026 de la Comisión Europea, en España representa el 0,84 % frente al 1,49 % de media.

A esta necesidad de reforzar la inversión empresarial se suma la importancia de estrechar los vínculos entre el ámbito científico y el sector productivo. De hecho, la propia Comisión Europea incluye entre sus recomendaciones para España reforzar la colaboración entre la industria y el ámbito académico, así como los incentivos para que universidades y centros de investigación trabajen conjuntamente con las empresas. Precisamente en esa conexión entre conocimiento científico, talento y empresa se centra parte del trabajo que la Fundación Botín desarrolla en su área de Transferencia Tecnológica. Desde 1999, la institución trabaja con el objetivo de contribuir a que los resultados de la investigación biomédica puedan avanzar hacia su aplicación y generar valor económico y social.

A lo largo de este artículo se analizarán algunos de los factores determinantes para transformar el conocimiento científico en innovación y el papel que desempeña la transferencia tecnológica para acercar los avances científicos a la sociedad.

¿Cómo se transforma el conocimiento científico en innovación?

Validar el potencial de los hallazgos, proteger el conocimiento o encontrar los medios y los colaboradores adecuados para avanzar en su maduración son algunos de los pasos que permiten desarrollar una idea científica y explorar sus posibilidades de aplicación. Recorrer estas etapas requiere tiempo, recursos y unas condiciones que permitan dar continuidad a los proyectos. Sin embargo, este camino puede verse condicionado por los siguientes factores:

  1. La falta de continuidad en la financiación: cada fase de un proyecto de innovación basado en la investigación científica presenta necesidades diferentes y las ayudas disponibles no siempre permiten cubrir todo el ciclo de desarrollo. En este sentido, la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) ha advertido de la insuficiencia de financiación sostenida y de las dificultades que generan los recortes en los presupuestos concedidos, además de reclamar una mayor flexibilidad para combinar distintas fuentes de financiación.
  • La carga administrativa: la solicitud, el seguimiento y la justificación de ayudas consumen tiempo y recursos especializados. En 2026, según el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, 90 sociedades científicas españolas alertaron de que los investigadores principales pueden dedicar entre el 42 % y el 44 % de su jornada a tareas burocráticas, lo que reduce el tiempo disponible para investigar y desarrollar sus proyectos. Esta carga burocrática supone un serio lastre para las spin-offs, empresas surgidas para desarrollar soluciones innovadoras a partir de los resultados de la investigación que, en sus primeras etapas, tienen una enorme dependencia de las ayudas públicas.
  • Las dificultades para atraer y retener talento científico: la estabilidad, las infraestructuras, los recursos disponibles y las oportunidades de crecimiento profesional condicionan las decisiones de los investigadores sobre dónde desarrollar sus carreras. En un contexto de competencia internacional por los perfiles más cualificados, tanto en la academia como en la industria, estas condiciones pueden favorecer la pérdida de talento y dificultar la continuidad de los equipos científicos de las instituciones investigadoras y de las spin-offs.
  • Los obstáculos para acceder a la inversión privada: muchos proyectos necesitan demostrar el suficiente nivel de madurez antes de despertar el interés de empresas e inversores. Establecer estas conexiones en las fases adecuadas resulta importante para orientar los proyectos, conseguir el apoyo necesario en cada etapa y avanzar hacia una posible aplicación en el mercado.

Transformar el conocimiento científico en innovación requiere, por tanto, un ecosistema capaz de acompañar los proyectos durante las distintas etapas de su evolución. La financiación, el talento y la colaboración entre el ámbito científico y empresarial son elementos fundamentales para facilitar ese recorrido y permitir que las investigaciones con potencial continúen avanzando hacia su aplicación.

De la investigación a la sociedad: cómo impulsar la transferencia tecnológica

Precisamente para dar respuesta a algunas de estas necesidades, la Fundación Botín ha desarrollado distintas iniciativas en el ámbito de la transferencia tecnológica. Su experiencia trabajando desde 1999 con investigadores biomédicos e instituciones científicas le permitió identificar una dificultad especialmente relevante en las primeras fases de los proyectos empresariales de base científica: aunque las tecnologías ya cuenten con un fundamento científico sólido y con evidencias preliminares de su potencial, todavía necesitan ensayos y desarrollos adicionales para demostrar su viabilidad y atraer el interés de la industria o del capital privado.

Para contribuir a cubrir esta brecha, la Fundación Botín empezó en 2010 a invertir en proyectos empresariales incipientes basados en tecnologías desarrolladas por instituciones científicas españolas en el ámbito de las ciencias de la vida, y lanzó en 2011 la primera convocatoria del programa Mind the Gap. Esta iniciativa combina una inversión de hasta 500.000 euros por proyecto durante un máximo de dos años con el acompañamiento de un asesor experto que trabaja junto al equipo para abordar los aspectos científicos, técnicos y empresariales necesarios para su consolidación. El programa continuará apoyando este tipo de proyectos con una nueva convocatoria que se abrirá en noviembre.

A la aportación de la Fundación Botín, se suma la participación de inversores privados a través de un vehículo de cofinanciación. Desde su creación, ha invertido 6,9 millones de euros en proyectos que posteriormente han obtenido 43,8 millones en ayudas públicas y 29,6 millones en capital privado. Por cada euro invertido por el programa se han movilizado otros 10,6. Solo en 2025, las nueve compañías de su cartera consiguieron captar 14 millones de euros de financiación y mantuvieron 125 empleos de calidad.

Aprovechar el potencial científico de un país implica conseguir que el conocimiento generado en sus instituciones de investigación encuentre vías para responder a las necesidades de la sociedad. La experiencia del programa muestra el valor de conectar ese talento con los recursos y las capacidades del ámbito empresarial, favoreciendo que los avances científicos puedan traducirse en nuevas soluciones a las necesidades sociales, actividad económica y empleo cualificado. Así, la transferencia tecnológica contribuye a que la capacidad de investigar se convierta también en capacidad de innovar y generar impacto social y progreso.



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